Mario Benedetti y los poemas que incendian corazones

Antes de empezar a escribir el contenido de esta publicación he tenido que corregir cuatro veces el título. «Indencian», «incendain», «incedinan»…, y sí, siempre me pasa que debo releer varias veces lo que escribo.

Pero regresando al tema. No es novedad para las personas que me siguen que empecé a hacer mis primeros intentos de escribir poesía en el 2013, cuando por casualidad me topé con un poema de Mario Benedetti que alguien (que no recuerdo) publicó. Sin embargo, lo que sí recuerdo es el poema que leí. Los motivos por los que conecté con el poema de Mario no los sé con precisión, es probable que mi siempre lado romántico haya jugado un papel importante; siempre he sido de escuchar baladas, en especial las más tristes y antiguas, como las de José José, Los Iracundos, Jose Luis Perales, Los Pasteles Verdes, Juan Gabriel, Roberto Carlos, etc. Gracias a ellos es que mi idea del amor siempre ha sido sufrido.

En aquel entonces llevaba mucho tiempo sin una relación y a mis 23 años me sentía muy cómodo al estar así. Trabajaba durante el día y luego llegaba a mi cuarto, prácticamente esa era mi rutina. Siempre fui de salir muy poco y prefería estar viendo cualquier cosa en Internet. Trataré de graficar un poco el momento. Estaba echado en la cama, tenía la laptop (una Compaq, ya no existen) en mis piernas y, como casi siempre, me entretenía viendo las publicaciones de mis amigos o algunas páginas que seguía. Había tenido un día largo y era de noche, cuando de pronto vi la publicación, una imagen con un poema, con un fondo tipo papel que describía el siguiente poema:

Corazón Coraza – Mario Benedetti
Porque te tengo y noporque te piensoporque la noche está de ojos abiertosporque la noche pasa y digo amor
porque has venido a recoger tu imageny eres mejor que todas tus imágenesporque eres linda desde el pie hasta el almaporque eres buena desde el alma a míporque te escondes dulce en el orgullopequeña y dulce
corazón coraza
porque eres míaporque no eres míaporque te miro y mueroy peor que muerosi no te miro amorsi no te miro
porque tú siempre existes dondequierapero existes mejor donde te quieroporque tu boca es sangrey tienes frío
tengo que amarte amortengo que amarteaunque esta herida duela como dosaunque te busque y no te encuentrey aunquela noche pase y yo te tengay no
Y lo que me mató fue: «aunque esta herida duela como dos, aunque te busque y no te encuentre». ¡Aaaaah! Estos versos entraron como un cuchillo en mi corazón o como si le hubieran lanzado una bomba molotov y empezó a arder. Sentí como si hubiera estado enamorado de un imposible y la nostalgia que no tenía empezó a morar en mí, y la soledad que dormía conmigo despertó. Mario Benedetti, eres el culpable de esta tristeza que es mi dicha. Desde aquel día mi vida cambió, porque sin querer empecé a pensar en cosas que no ocupan parte de mi vida y al poco tiempo empecé a escribir, pero sin ningún tipo de proyección o sueño, solo escribí cosas que luego compartía en mi cuenta de Facebook personal.
Algo que sucedió posteriormente fue que empecé a buscar más poemas de Benedetti y allí me topé con otros escritores, entre ellos Julio Cortázar. Pero los poemas que leía siempre tenían un sentimiento de nostalgia y ese era mi alimento para seguir inspirado y continuar escribiendo, aunque al poco tiempo todos pensaban que estaba enamorado y que era víctima de una traición o amor no correspondido; mis amigos empezaban a comentar mis publicaciones y no era tan cómodo para mí, así que decidí migrar todo lo que escribía a una nueva página de Facebook; y así es como nace «Prosas y Versos», y este fue un  hito, un momento clave, donde dejé de ser un simple aficionado a hacerlo con mayor frecuencia y seriedad, aunque aún no sabía a dónde iba y pasé a ser un anónimo un 29 de septiembre de 2013.

Prosas y versos
Logo de Prosas y versos
Foto de portada de Prosas y versos
Foto de portada de Prosas y versos
Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *