Ella no se acuerda de mi cumpleaños

Ella nunca olvida nada, por más que diga que ahora su memoria no es la misma, ella nunca olvida nada; y me lo demostró hace unos días cuando estábamos sentados, conversando, fijándome en sus manos otra vez, recordando lo perfecta que es al sonreír, aunque eso me haya costado algunos minutos de su mortal seriedad. Pero sentí cómo la quise y cómo podría volver a quererla, y por un momento olvidé los motivos de nuestra distancia, porque en mí solo escuchaba su voz, esa dulce melodía que me atrapaba. Y ahora recuerdo que puedo volver a morir de ti otra vez, otra vez y otra vez más, como si fueras un hechizo eterno, como si nombrarte fuera prohibido, como si sentir tu mejilla desenterrara la tristeza de no tenerte y sentir por un momento escaparse al olvido. Pero aún así, tú dices que ahora olvidas y yo creo que no recuerdas lo que no sentiste.

—Irwin Valera

Yo no quiero de mis cumpleaños una fiesta, no quiero de este día grandes bailes con comida, tampoco espero los saludos de las gentes y los saludos por correo electrónico del banco. En mi cumpleaños no espero despertar tarde ni los regalos que no quiero ni necesito. No espero el abrazo ni las palabras que solo se dan una vez al año. Yo no quiero sonrisas y fotografías que me recuerden que este día es triste. O que este mayo es soleado y lo pone más triste que nunca.

Yo no quiero embriagarme y ser el centro de este día, no quiero perder la memoria y terminar olvidando o dormido. No quiero paseos que no conducen a nada, ni mirar el mar desolado con el sol cayendo y apagándose entre tanta agua. No busco a la luna ni a las estrellas sin sentido y sobrevaloradas entre las líneas de la muerte.

No quiero nada, porque solo espero algo de este absurdo caos…, aunque cada vez quiera más de ti y menos de este mundo.

Acuérdate de mí.

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