Primer recital

Es probable que muy pocos sepan que el 20 de enero de este año (2017) fue la primera vez que participé de un recital poético.

Hasta no hace mucho, ni siquiera sabía que en Lima existían lugares bonitos para poder ir a escuchar poesía. Mi burbuja solo giraba en torno a Internet, donde por supuesto me sentía muy bien, pero con la publicación de mis dos últimos libros, y gracias al apoyo de la editorial Gato Viejo, conocí a muchos otros escritores y poetas. He aprendido muchísimo desde entonces.

Las casualidades de la vida, y de un pequeño “error” editorial hizo que conociera a Ariadna del Mar, una escritora y poeta peruana que acababa de lanzar su primer poemario “Desacuerdo con el Universo”. Fue por esas cosas de la vida que me propuso hacer un recital. Ella ya tenía experiencia en esto, pero yo era nuevo, nunca había ido a uno y ni idea de cómo recitar. Ariadna me decía que no me preocupara, que solo sea natural. Tomé su consejo.

Iban pasando los días y me preguntaba si alguien iría a verme. Trataba de no pensar en ello, y para eso, pensaba en qué recitaría, y cómo lo haría. Era mi primera vez y quería que sea algo especial. Así que me puse a practicar algunos poemas acompañados de mi guitarra.

Invité a mis amigos más cercanos e hice publicaciones en mis redes sociales invitando a mis lectores de Lima, hasta que el día llegó.

Recuerdo que llegué y aún no llegaba nadie, así que mientras esperaba, probaba el audio del local. Por cierto, el local fue Delfus Bar, ubicado en Miraflores. Empezaron a llegar algunas personas e iba sintiendo alivio, pero también un poco de nervios. Llegó también Ariadna, y empezamos a coordinar cómo sería el orden en que recitaríamos, así que llegó las 8:30pm y debíamos iniciar.

Aquel día fue especial, no lo olvidaré, lo llevo en mi corazón, así como no creo olvidar a cada persona que fue, me quedo con las anécdotas y los buenos comentarios, con aquellos que decidieron llevarse un libro mío. De aquel día no hay muchas fotos, pero las imágenes más lindas se quedarán en mi memoria, esa que espero no me traicione luego.

Desde aquel día, no he vuelto a recitar junto a mi guitarra en otro lugar, pero seguro ya tocará el momento. Se vienen cosas hermosas.

Irwin Valera

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