No existe olvido

¿Puedes creer que aún sigo escribiendo de ella? Que la misma sonrisa me sigue doliendo. Que a duras penas puedo pronunciar su nombre, y eso me duele ¿Crees que sigo sin entender el motivo de sus llamadas? Que a veces creía que me hablaba con cariño y que sus caprichos me daban esperanza, y eso también me duele. ¿Que si la quise? Te juro que la veía y el universo era en sus ojos. ¿Que si la recuerdo? El olvido no existe con ella. ¿Que si soy feliz? Su recuerdo me provoca sonrisas. Y ella es mi último suspiro, mi condena antes de declararme culpable. Ella es la luz que vez al final del pasillo, inalcanzable e inaccesible.

Creo en los amores imposibles, pero creo más en los que luchan. Los que dicen “te amo” mienten si antes no han odiado, porque es fácil todo lo que se dice con la boca.

No saben cuánto cuesta y qué tan cobarde se debe ser para no buscarla. Y si los que critican al artista de la calle son los mismos que se creen jueces de amores no correspondidos, y son los mismos que me critican, pues entonces, soy valiente.

Y ojalá ella supiera que la extraño y que inventé una historia donde las calles llevaban su nombre proclamando justicia. Y si un día vuelve, que sus ojos sean mi descanso y esta muerte que me reclama sea lo mismo que su olvido.

Irwin Valera

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