Letras vacías

Si la vida es un libro, y el universo es —como dicen— infinito, absoluto, inexplicable… me pregunto: ¿dónde quedan mis intenciones de creer que podré conocerte? Porque al final de cada encuentro me voy con una idea nueva de ti, y cada que te veo, descubro una nueva definición de la vida. Creo saber lo que quiero, pero tu sonrisa me desconcierta cuando te veo, me enseña que nadie conoce el amor, pero más que eso, que no interesa conocer el amor sin ti.

Y me tomas de la mano, me miras, y vuelvo a estar en blanco. Quiero escribirte en cada verso, pero emanan de tus lunares universos que no entiendo, y de tus ojos no sé qué decir, porque tal vez la Luna se ofenda. Sonríes y ya no sé qué es el amor. Tus labios son instrumentos divinos que encantan corazones olvidados.

Y si existe un buen lugar, ese lugar está en ti; reposar sobre tu vientre, crear sueños mientras uno se olvida que no importa nada, solo estar contigo. Ya habrá tiempo de conocerte, aunque tal vez no importe.

Irwin Valera

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